Épico regreso

 

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El metal sinfónico tuvo una gran celebración cuando los holandeses de Epica se presentaron en El Teatro de Flores el pasado domingo 4, tras tres años de ausencia y como parte de la gira latinoamericana (que también los tuvo en el Teatro Nuestra Señora del Huerto de Salta, dos días después) para difundir sus más recientes trabajos: The Holographic Principle (LP, 2016) y The Solace System (EP, 2018). Además, la velada contó con un representante nacional del mismo género, que hizo entrar en calor a un recinto ya colmado.

Boudika, desde Villa Constitución (Santa Fé), dio inicio a la jornada con un repaso por sus clásicos y algún estreno. Con material del disco que lleva su nombre, el conjunto santafesino demostró porque es una de las promesas que este estilo tiene en nuestro territorio, con el registro vocal de Eve Giusti y melodías que iban desde lo pesado a momentos más calmos. Para meterse al público en el bolsillo, se despacharon con tres covers de los finlandeses de Nightwish: Nemo; Wishmaster y Yours is an empty hope.

El momento tan esperado por todos los presentes había llegado. Con un telón enorme a sus espaldas con su logo y Eidola de fondo, Epica hizo su aparición estelar.

Simone Simons (voz); Mark Jansen (guitarra y voz gutural); Isaac Delahaye (guitarra); Coen Janssen (teclados); Rob van der Loo (bajo) y Arjen Weesenbeek (batería) hicieron delirar desde el arranque a sus seguidores con Edge of the blade, uno de los cortes de difusión de su último larga duración.

Más tarde, mezclaron clásicos y un hit muy fresco: Sensorium (descontrol mediante por ser un tema icónico); Fight your demons (de su cercano material de corta duración) y The essence of silence (que fue filmado en 360º grados). Casi sin respiro (y a pesar del calor que hacía por el clima y cantidad de gente), continuaron con tracks de The holographic principle: Ascension – Dream State Armaggedon; Dancing in the hurricane y la canción a la que le debe su título la placa.

Uno de los momentos más especiales se vivió con Cry for the moon, quizás el himno del sexteto europeo, que integra su álbum debut, The phantom agony. Desde los primeros segundos, los espectadores comenzaron a tararear las melodías de la introducción, como si de cantito de cancha se tratase y al unísono con los impecables registros de su frontwoman (mezzosoprano). Y en los fragmentos donde Mark tomaba protagonismo con su visceral voz o los compases se aceleraban un poco, los fans se alborotaban y armaban pogos.

Unchain utopia y Once upon a nightmare abrieron el camino a un breve receso para reponer energías y prepararse para el sprint final. En la progresiva vuelta al escenario, Delahaye entabló un juego con los fans, donde debían decir “hey!” cuando él lo indicase con gestos. En primera instancia fue a capella como prueba, pero después agregaron música; se trataba de Sancta terra, otro ya infaltable en las listas. Beyond the matrix, que ya adelantaba el desenlace, fue de sus éxitos recientes más disfrutados y acompañados en la noche.

Como en cada show desde hace un tiempo, todo concluyó con Consign to Oblivion, donde Jansen, al grito de “aguanten” un par de veces (donde se formaron los típicos pulmones de espacio) y tras un breve conteo, dio la orden para que se desate el pogo más violento del recital. Así, Epica selló la primera de sus dos presentaciones en Argentina para este año, en la cual reflejó porque es una de las bandas referentes del metal sinfónico a nivel mundial.

 

by Alan Pomian

alan@musicasincomprimir.com.ar

Fotografía gentileza de Martín Darksoul / Icarus Music

 

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